Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
Las calles de la ciudad de Granada, están espantosamente mal, con huecos, zanjas y abismos por todos lados, sin exagerar eso de abismos. La verdad es que la ciudad parase estar “en las manos de Dios”.Sabemos que la administración del ingeniero Eulogio Mejía Marenco enfrenta serios problemas de iliquidez, quiebra económica financiera de la municipalidad, pero es imposible concebir una Alcaldía con más de 400 empleados que no tenga ni para tapar, al menos, los baches de las calles.
Además, observamos que en la mayoría de las calles de la ciudad, tanto del centro histórico, como en los barrios de la periferia, los chatarreros se han robado las tapas de los manjoles, dejando sendos huecos, como trampas mortales para conductores y peatones, sobre personas de la tercera edad y niños.
Las tapas son de hierro, muy pesadas, con letras resaltadas en las que se lee: Alcaldía Municipal de Granada 1966, en unas, 1974 y 1975 en otras. Todas han desaparecido, quedando los huecos. Pocas de estas viejas tapas han sobrevivido a los ladrones.Alcalde parece huir a los problemas
Hemos buscado al Alcalde, en varias ocasiones, pero no hemos podido encontrarlo en sus oficinas de la Alcaldía, en las ruinas del Hospital viejo, donde tiene otra oficina con asistente y todo.
Sabemos que el ingeniero Mejía debe tener alguna respuesta a la situación planteada en Granada, donde las vehículos se están destartalando sus direcciones y cremalleras.
Conductores que conversaron con LA VERDAD, manifestaron que el edil esta reparando mal los baches, con pésimo material, que bien lo puede sustituir con hormigón, abundante en Granada. Es cuestión de gestión.Eulogio tiene un personal muy costoso, con grandes sueldos, pero no se sabe por qué tan elevados salarios, que no se justifican con una buena gestión, como en el caso del director de Obras Públicas.
Si uno se va sobre la Calzada, es espantosa la calle, si tomamos la calle El Martirio, cruzando la Calzada hacia el norte, la situación de la calle es deprimente. Si nos montamos sobre la calle que va del costado norte de la Iglesia de Guadalupe, nos encontramos con un verdadero desastre que desalienta a cualquier turista nacional o extranjero que nos visite.






