6 diciembre 2021

Víctimas de abigeato claman por justicia: sospechoso no solo está libre sino que hasta lleva dos años con el ganado ajeno. Dicen que Juez no entrega sentencia

 

Departamental 
Granada, Nicaragua
Sábado 29 Noviembre 2014
Augusto Cermeño
 
Una pareja originaria de Malacatoya, víctima de abigeato, está demandando que se les haga justicia, porque el presunto autor del delito no solo está libre, sino que también se da el lujo de mantener el ganado en sus potreros, con autorización policial.
 
La señora Otilia Sequeira Gutiérrez, afectada por el abigeato, dijo que el señor Jaime Urbina Borden, presuntamente, “se apoderó de 7 semovientes que teníamos pastando en la finca de él”.
 
Además, presuntamente, el señor Urbina “se le cogió el trabajo a mi hijo de 2 mil 500 postes, con el valor de 14 córdobas cada poste, que suman 35 mil córdobas. Mi hijo le dijo que lo iba a llamar al Ministerio del Trabajo para que le pagara y se fue a acusarlo”.
 
El hijo de la señora Sequeira es identificado como Johnny Adolfo Téllez Sequeira. El presunto abigeo alegó que había comprado el ganado, pero el dueño, que es Johnny, declaró al capitán Rocha, que no vendió el ganado a Urbina.
 
Al presunto autor del abigeato le hicieron un juicio y “el juez no da la sentencia. Fue el 2 de septiembre (2014), tiene más de dos meses y no da la sentencia. No lo considera culpable como para caer preso y teniendo los animales presentes, ya que la policía los ocupó en la finca y ahí mismo los dejó, en la finca” del presunto abigeo.
 
En tanto, el señor Winston Adolfo Téllez Rocha, esposo de doña Otilia, dijo que le extrajeron “7 vaquillas de dos años y medio, próximas a parir. Cuando mi hijo llegó a reclamar dice que no tengo nada, porque ese ganado se lo compró a mi hijo”.
 
Presuntamente el señor Urbina lo mando a quejarse donde quisiera. No presenta los papeles de compra, por lo que considera que le está robando el ganado y por eso lo acusó de abigeato.
 
Se quejó del señor Urbina, a quien encontró en un bar, donde “me echó spray en los ojos, gas de pimienta. Cuando me pasa el efecto me fui a la policía a poner la denuncia, donde se encontraba él”.
 

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