22 septiembre 2021

Doctor Noel Rivas Bravo desarrolla su propia tesis del por qué Rubén Darío no incluyó a Nietzsche en Los Raros

 

Cultural 
Granada, Nicaragua
Sábado 04 Octubre 2014
Augusto Cermeño
 
El doctor Noel Rivas Bravo en su conferencia magistral sobre Rubén Darío, impartida en la Casa de Los Leones el jueves 25 de septiembre (2014), dio referencias de la relación del ilustre poeta nicaragüense con Federico Nietzsche y dio su propia tesis de por qué el poeta no incluyó a Nietzsche en Los Raros.
 
El doctor Rivas deja bastante claro dos elementos: uno la simpatía de Darío por la obra del filósofo alemán y el distanciamiento del poeta con el mismo autor por el abordaje de temas políticos-ideológicos y religiosos.
 
El también poeta Rivas Bravo, se refirió a “Los Raros”, del que comentó que se publicaron dos ediciones: una en 1896, en Argentina y otra en 1901, en España. La diferencia entre ambas ediciones, es que en la primera Darío solo incluyó a 19 autores, todos ellos representantes de las últimas tendencias del simbolismo, de las nuevas estéticas, que en ese momento estaban vigentes en esta sociedad europea de éste siglo, incluso hispanoamericana”.
 
En esa edición “Darío no incluyó a Nietzsche, a pesar de que lo citó una que otra vez. En 1901, Darío publica la segunda edición de “Los Raros” y ahí lo cita de una manera más frecuente, la más veces con ideas interesantes…”.
 
La edición de 1901 “ya incluye dos autores más, ya no solo 19 sino dos autores más: Camilo Clerk y Augusto de Armas. Es una edición crítica. La particularidad de este libro, es que en ella  están llegando todas las personas que quieren saber qué es lo que leían los escritores de entre siglos. En los 21 están representados los más importantes”.
 
Entre ellos “está Edgard Allan Poe, José Martí, Eugenio de castro y otros más. En ese siglo Darío quiso incorporar a tres autores que luego no incluyó, tres autores famosos de su tiempo, que él admiraba profundamente: Marcelino Menéndez y Pelayo, uno de los grandes críticos de la literatura española, probablemente el más hábil que ha dado la literatura española. Aunque, un poco conservador, ortodoxo y con una visión cristiana del mundo”.
 
Agrega Noel explica que “los aspectos morales, éticos, religiosos, que él veía en las obras, hacía que condenaran obras que se apartaban de la ortodoxia cristiana o alababa a ese escritor por representar esas tendencias del catolicismo”.
 
“Darío lo quiso meter a última hora, pero no lo metió. Después quiso meter a un amigo de él, hispanoamericano, que se llama Leopoldo Laboen, escritor argentino, muy admirado por Darío, de los jóvenes que formaban el equipo de los posmodernistas y tampoco lo introdujo. Al final de cuentas no se sabe por qué”, manifestó Rivas Bravo.
 
Luego “quiso incorporar a otro escritor de origen francés, radicado en Buenos Aires, que era el director de la Biblioteca Nacional de Argentina, que se llamaba Paul Lussac y que tampoco lo incluyó”.
 
 
Otro que intentó incluir en Los Raros es a Federico Nietzsche, “y, tampoco lo incluyó, a pesar de que escribió un artículo de suma importancia para nosotros los darianos; para, incluso,  la interpretación de la cultura plurisecular, realmente no se sabe por qué Darío no lo incluyó en esa galería de los raros”.
 
La tesis de Rivas Bravo sobre la no inclusión de Nietzsche en “Los Raros”
 
El poeta y doctor Rivas Bravo, saca sus propias conclusiones sobre el por qué Darío no incluyó a Nietzsche en Los Raros: “Yo sostengo aquí, que a pesar de la admiración que Darío tenía por ese escritor, discrepaba con él en muchas de sus ideas de carácter político, carácter religioso y, sin embargo, a pesar de esas discrepancias, si mantenía con él una especie de respeto, de afinidad e incluso, de admiración”.
 
La admiración de Darío a Nietzsche, “era en el orden de las ideas estéticas. Yo sostengo aquí es que Darío no incluyó a Nietzsche, más por discrepancias de carácter ideológico, que por discrepancias en el terreno de la estética. En el terreno de las ideas, acerca de lo que es la obra de arte”. 
 
Esto es “con lo que debe ser la obra de arte, según la concepción nietzscheana. En fin, tenemos que situar, en primer lugar, a finales del siglo XIX, en España, en el año de 1898, cuando fue la famosa guerra entre España y Estados Unidos”.
 
La guerra aludida “culminó con la derrota de España, y el triunfo, por supuesto, de Estados Unidos, significó el fin del impero español. Las últimas colonias del imperio español tuvieron su independencia, se libraron del reino de España. Esa guerra se da en Cuba, en el año de 1898, porque estaba de por medio el tema de la independencia de Cuba”. 
 
“En esa guerra se deja a España en una completa desolación. Por eso, ese período histórico, se le conoce con el nombre de la crisis de fin de siglo. Una crisis que los escritores modernos, consideran, se parece a la que tenemos actualmente: una crisis de valores, una crisis económica, una crisis de todo lo que es el sentido de la sociedad y la cultura”, comenta el literato granadino y catedrático de la Universidad de Sevilla.
 
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