24 julio 2024

A 35 años: el renacer de una Revolución que en los 90 todos pensaban que había fallecido, pero la terquedad de Daniel, Rosario y un grupo de fieles militantes sandinistas lucharon por reavivarla y ¡lo lograron!

 

 
* Las tendencias históricas del FSLN: GPP, Insurreccionales y Tendencia Proletaria
*Fructíferos esfuerzos unitarios garantizaron la victoria
*“Después del primer paso, no pararemos de andar jamás”
*Los consejos de Rosario, le han dado oxígeno a un FSLN…
*El Cardenal de la esperanza, la reconciliación y la unidad
*Rosario: “una fiesta de nuevos compromisos” y la sorprendente presencia del Presidente de Honduras
 
Política
Granada, Nicaragua
Domingo 20 Julio 2014
Augusto Cermeño
 
Cuando vi la multitud, el ánimo, las luces, los colores vivos y resplandecientes, vi una vez más a aquel Camilo que una vez llegó a mi casa, animando a un grupo de jóvenes granadinos de la tendencia Guerra Popular Prolongada, a unirse a la lucha porque el final de los días oscuros estaba cerca.
La verdad, esa fuerza vital, ese espíritu agresivo, ágil, visionario de Camilo no dejó de tentar al grupo de sandinistas esquemáticos, principistas, amantes de esa consigna de que ¡en la montaña enterraremos el corazón del enemigo!
 
Las tendencias históricas del FSLN
 
Para entonces, no había ninguna señal unitaria, que permitiera reunir a todos los sandinistas de las tres tendencias existentes, en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN): La GPP, partidaria de una Guerra, Popular y Prolongada contra la dictadura somocista, dando prioridad a un escenario muy propio para la guerrilla, la montaña, mientras en la ciudad nacía la resistencia urbana, que muy bien estaba tejiendo ese muchacho de cuna humilde, brillante y valeroso, como lo fue Julio Buitrago Urroz, llamado ahora: “Padre de la resistencia urbana”. 
La Tendencia Proletaria: llena de muchachos, de los Comandos Revolucionarios del Pueblo que levantaban el estandarte rojo y negro de Sandino, combatían como fieras, pero realizaban una extraña mezcla de marxismo y cristianismo, que más tarde llegue a comprender y ahora lo comprendo mejor.
 
Porque bien lo dijo Daniel en la plaza “La Fe”, Nicaragua es un pueblo revolucionario por naturaleza y es a la vez cristiano, porque “nuestros valores vienen del cristianismo”.
 
La Tendencia Insurreccional: aparentemente la menos pensante, la menos filosófica, pero en el fondo de las cosas construyó una táctica y estrategia de lucha guerrillera que era tiempo de hacer valer, en todo el territorio nacional, en el campo y la ciudad. 
Esta tendencia asumió un enfoque necesario, en ese momento histórico, cuando el enemigo del pueblo, la dictadura, acariciaba su nefasto proyecto de “tierra arrasada” y en su planes estaba destruir totalmente, hasta sus cimientos, no solo al FSLN, sino que también esa ansiedad, ese deseo del pueblo de destruir de una vez por todas las cadenas que lo hacen prisionero, reo perenne de una situación de miseria y opresión.
 
El ejército privado de la dinastía Somocista, la Guardia Nacional y sus nefastos tentáculos que se movían en la oscuridad dejando regueros de dolor y muerte, tenía las herramientas y hasta preparaba y puso en acción a unidades élite, como lo fueron las fuerzas de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), cuyos miembros era marcados como propiedad de los Somoza y sus órdenes eran expresas: matar, no tomar prisioneros.
 
Ante esta poderosa fuerza contrarrevolucionaria, contra la humanidad del nicaragüense, contra la libertad y contra la vida, surge la estrategia insurreccional, que derribó para siempre la muralla del miedo, el horror que el pueblo le tenía a la guardia.
Muchas veces he relatado el terror que muchos le teníamos a un solo guardita, y que muchas veces un solo guardia dominaba a un pueblo entero, con solo mostrar su dientes, como perro rabioso, cuando te lo encontrabas en el camino.
 
También he sacado al recuerdo cuando uno observaba a los lejos que un guardia caminando sobre tu misma acera, tenías que cambiarte a la otra acera para evitar encontrarte con él.
 
Una vez que las cañas huecas salieron a relucir, que los fusiles revolucionarios enfrentaron a los fusiles reaccionarios, las cosas cambiaron en el campo y la ciudad. Los jueces de mesta, que eran el terror en el monte; los orejas, los tentáculos de la Oficina de Seguridad Nacional de Somoza, tenían espacios más limitados. Ya caminaban menos erguidos y arrogantes, ya la pensaban al momento de avasallar al humilde pueblo nicaragüense, aunque nunca abandonaron los métodos de terror y muerte a quien identificaban como sandinista y lograban reducirlo.
El asunto es que la pensaban, porque en el camino se podía encontrar con hombres y mujeres dispuestos a darle “sopa” de su propia medicina. Muchos probaron ese trago amargo y los caminos y aceras se tornaron peligrosos, pero éstos somocistas, ya no salían tan tranquilos a las calles.        
 
Esa estrategia insurreccional que encabezaban los hermanos Daniel, Humberto y Camilo y el hermano mejicano Víctor Tirado López, realmente estaba dando sus frutos. Se logró atraer al pueblo a las calles, organizarlo y armarlo contra la dictadura.
 
Realmente iban con la guerra, porque no había de otra, no se podía hacer la revolución cívica que intentó hacer el Presidente Socialista Salvador Allende, quien terminó siendo traicionado y asesinado por fuerzas oscuras del ejército, encabezado por el  jefe militar fascista chileno Augusto Pinochet. Era un Presidente electo, que fue asesinado y cortado todo lo que lo rodeara, todo lo que olía a revolución, a socialismo. Llenaron estadios completos de presos políticos y miles de hogares fueron colmados del dolor de perder al ser querido. Miles de revolucionarios chilenos fueron desaparecidos.
 
Fructíferos esfuerzos unitarios garantizaron la victoria
 
Realmente los Ortega y Víctor Tirado, tenía el sartén por el mango y más tarde lograron atraer a sus hermanos de las otras tendencias para formar una Dirección Nacional Conjunta, que la integraron: Daniel, Humberto y Víctor Turado, por la Tendencia Insurreccional; Tomas Borge, Bayardo Arce y Henry Ruiz, por la GPP, y Jaime Wheelock, Luis Carrión y Carlos Núñez, de la Tendencia Proletaria.
 
Todos se unieron en un solo haz de fuerzas revolucionarias que comenzaron a asestar golpes mortales a la dictadura, hasta lograr poner en las calles al valeroso pueblo nicaragüense, que terminó por sacudirse a la criminal y sanguinaria dictadura somocista.
 
Estados Unidos, con Jimmy Carter como Presidente, logro sacar al monstruo que habían creado para Nicaragua, al general Anastasio Somoza Debayle y dejaron sobre las brasas al diputado somocista Francisco Urcuyo Maliaños, quien se enamoró del poder y se negaba a negociar la rendición, pero esa resistencia sin sentido, no duró mucho, creo que tres días, hasta que el FSLN dio el golpe final con la entada de todas las fuerzas revolucionarias triunfantes en la Plaza de la Revolución Carlos Fonseca Amador.
 
“Después del primer paso, no pararemos de andar jamás”
 
El comandante Ricardo Morales, una vez dijo que “después del primer paso no pararemos de andar jamás”. Eso es lo que está ocurriendo en Nicaragua, con la revolución, después del triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, de pasar una guerra de agresión contrarrevolucionaria y los desastrosos resultados electorales (1989-1990) acaecidos producto del desgaste causado por la guerra y los errores de una conducción revolucionaria que hizo trizas ese cariño del pueblo por “los muchachos”.
 
Los consejos de Rosario, le han dado oxígeno a un FSLN que pasó de las malas a las buenas, de una conducción colectiva de 9 miembros a un estilo de conducción enfocada en el liderazgo histórico de Daniel
 
El FSLN pasó en las malas por al menos 17 años, alejado de las riendas del poder, hasta que poco a poco, la conducción colectiva de los 9 miembros de la extinta Dirección Nacional del FSLN, de una forma u otra, diera espacio a la conducción centrada en la personalidad y liderazgo de Daniel Ortega Saavedra, quien poco a poco le diera fuertes cuotas de poder político partidario a la primera dama de la nación: Rosario Murillo Zambrana.
 
Rosario, bien amerita un análisis de su experiencia en esta nueva etapa del FSLN, en la que ella, bajo la sombra del comandante Daniel Ortega, ha logrado mejorar y limpiar la imagen del Frente y darle a Daniel mayor capacidad de liderazgo y de constituirse en un estadista que pasará a la historia.
 
Rosario ha teñido de vivos colores, un FSLN rojo y negro, dejando ver cambios visuales muy atractivos para las masas, muy bonitos, armonizando con discursos que hacen sentir el alma de una poetisa, de una mujer con capacidades increíbles, con una pasión por romper las cadenas de la miseria, y mantener encendida la tea de la revolución, de la libertad, del amor, la solidaridad, la hermandad y la unidad.
 
He notado que saca del juego a todo lo que se opone a los cambios que ella, siempre fiel al comandante Ortega, le imprime al partido, a las estructuras, que en todo el país están siendo manejadas por ella, de manera personalizada y paso a paso, con alto sentido revolucionario, con mística y un enfoque hacedor de las cosas.
 
Nadie se puede disparar con discursos tipo “chagüite”, sin sentido. Todo debe calzar con los propósitos y las visiones que lleven al FSLN, como vanguardia, a conducir al pueblo hacia nuevos derroteros, hacia la completa liberación, hacia la prosperidad real o lo que es la derrota definitiva de la pobreza.
 
Rosario ha dado un tratamiento muy especial a la iglesia cristiana, católica y evangélica (protestante) como elementos preponderantes, como factores de respeto y promoción al nicaragüense, que es eminentemente cristiano.
 
El Cardenal de la esperanza, la reconciliación y la unidad
 
La celebración del 35/19 no podía pasar sin la invocación al altísimo por parte de su eminencia el Cardenal Miguel Obando y Bravo, un elemento muy importante para el proceso de paz y reconciliación que lleva el FSLN, logrando atraer a su redil a gran cantidad de liberales que han visto en el FSLN una alternativa viable, un espacio apropiado para ser protagonistas del proceso revolucionario actual.
 
Para el Cardenal, “estos son tiempos de esperanza, tiempos de fe, de amor a la vida, tiempos de unión familiar”. Colmó de bendiciones a Nicaragua, elevando el deseo de “todos los proyectos que benefician a nuestro pueblo se hagan realidad. Qué Dios bendiga a Nicaragua y que la Santísima Madre nos cubra con su manto”.  
 
Rosario: “una fiesta de nuevos compromisos” y la sorprendente presencia del Presidente de Honduras
 
Rosario celebró “una fiesta de nuevos compromisos” y saludó a los jefes de Estado y a personalidades de mucha influencia en Centroamérica y de todo el mundo, que estuvieron presentes en la Plaza La Fe, como es el caso del Presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, quien llegó acompañado de su esposa.
 
Incluso, el Presidente Daniel Ortega al referirse a este dignatario, dijo que la actitud de Hernández fue “muy valiente”, por eso de que el Gobierno de Hernández, no es precisamente un Gobierno revolucionario, pero con su actitud, de estar presente en la celebración del 35/19, dejó sentada una actitud positiva hacia el Gobierno revolucionario del Presidente Ortega. 
 
El mismo Presidente Hernández, dio palabras muy elogiosas hacia la Revolución Sandinista, hacia la conducción del FSLN y la gran capacidad sandinista de mover a todo un pueblo en las calles, de manera muy bien organizada. 
 
El Presidente de Honduras en un breve discurso, dijo que se sentía agradecido “de esa hermosa buena vecindad. Somos pueblos hermanos, hermanos centroamericanos, hermanos latinoamericanos…”.
 
Externó un caluroso saludo “a la juventud vibrante de Nicaragua. Me voy contagiado, emocionado de este movimiento juvenil. Le felicito, comandante, compañera Rosario. Saludos pueblo nicaragüense”. Los aplausos no se hicieron esperar. Muy cerca estaba el ex Presidente de Honduras Mel Zelaya.
 
Destacó la presencia del Presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Ceren y una fuerte delegación de diputados costarricenses.
 
También estaban presentes: Martín Torrijos, ex Presidente de Panamá,  hijo del fallecido General Omar Torrijos Herrera; Vinicio Cerezo, ex Presidente de Guatemala, gran promotor de los esfuerzos de paz que culminaron con un acuerdo firmado por los presidentes centroamericanos en el Convento de Esquipulas.
 
Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz; Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; comandante de la Revolución Ramiro Valdez, en representación del Presidente Raúl Castro, de Cuba; una delegación del Estado Palestino, que actualmente es víctima de una salvaje agresión del ejército israelí.
 
Granada presente en el 35/19
 
El microbús donde viajaba la alcaldesa de Granada, licenciada Julia Mena Rivera, con todo su equipo de directores y jefes de áreas, encabezó la caravana hacia la ciudad capital a celebrar el 35/19 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.
 
De los trece distritos de la ciudad de Granada se desplazaron los buses con simpatizantes sandinistas que portaban banderas azul y blanco y banderas roja y negra.
 
La alcaldesa Mena Rivera dijo sentirse “muy contenta de celebrar un año más la fecha memorable de aquel 19 de julio de 1979. Ahora con más victorias que se han convertido en restitución de derechos para el pueblo de Nicaragua, y la confianza plena en nuestro gobierno de derrotar al enemigo número uno como lo es la pobreza”. 
 
Por su parte el ciudadano Francisco Pinel, externó su respaldo al gobierno del comandante Daniel Ortega, “quien ha impulsado junto a la compañera Rosario, una serie de proyectos para nuestro país que han beneficiado a los más pobres”.
 
Para Wilfredo Soza, de la Juventud Sandinista, dijo sentirse feliz y contento porque ahora tenemos una Nicaragua de prosperidad, con muchas oportunidades para la juventud.
 

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