Oda al Gallo Pinto que ya no disfrutamos los nicaragüenses

Noviembre 15, 2007 – 1:27 pm -

Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño

El Gallo Pinto voló y voló.
Sobre alas de furgones que rugen como leones.
se fueron de Nicaragua, volando alto y volando bajo
dejando mesas vacías y clamando por ese arroz que también está
alzando el vuelo, poco a poco;
como dando una oportunidad de recordar que es el compañero eterno
de ese frijol que tanto amamos y apetecemos en nuestra mesa.

La mesa nica, quizás se servirá en otros países:
Como comida nacional, como parte de nuestro folklor culinario
Como algo que estuvo aquí y se fue: el Gallo Pinto.
¿Que diremos ahora?
¡Cuando estamos palmados!
Eso ya no lo podemos decir.
Detrás del Gallo Pinto se nos va el arroz
Y se nos va la esperanza de comer, al menos, como chinos.

El colmo de los desastres es que se vaya el Gallo Pinto,
Se ausente de nuestras mesas, si es que las tenemos
Y comencemos ahora a nombrar, como palmados, que por lo menos
Comemos “chuletas de aire”.
Somos un pueblo sin empleo,
Azotados por el hambre,
Azotados por la mas grande peste que nos azota: la corrupción.

La pasión de los políticos, es la de siempre: poder y riquezas,
Sin importar que debamos morir todos de hambre; convertidos en
Cadáveres vivientes y buscando fronteras,
Para irnos en búsqueda de nuestro amado Gallo Pinto
Y mandarlo a casa por transferencias o por envíos urgentes
Que en nuestros hogares necesitan.

Por ese Gallo Pinto bendito: dimos la vida
Luchamos fusil en mano, con piedras y garrotes
Hasta botar la dictadura de los Somozas.
Más de cincuenta mil vidas fueron la ofrenda por
La libertad, por el derecho de disfrutar nuestro Gallo Pinto
Y ahora se nos va volando hacia El Salvador,
hacia Honduras, hacia Guatemala, hacia México y quien sabe donde más,
Pero se ha ido.

Si lo querés en tu mesa, el dólar debes buscar
Y, si las remesas llegan: el Gallo Pinto se posará de nuevo en tu mesa
Que días más tristes los que vivimos!
Son días que si pasan, debemos recordar siempre
Y pensar en el frijol, como un sueño irrealizable,
Mientras los comerciantes engordan sus cuentas
Y engordan sus cuerpos rechonchos y grasosos,
Haciendo coro a los rechonchos ministros del gobierno,
A los diputados, que son incapaces de ver lo que no les conviene
Y solo hacen bien lo que les ordenan sus caudillos,
Pero ya vendrán días mejores
Vendarán los días en que las mulas cargadas de frijoles
Bajarán de los cerros a entregar su producto al pueblo y no
A los descarados especuladores que hacen coro al gobierno.

Los pobres solo escuchamos ese canto de sirena del comandante
Quiere imitar a Fidel, pero como Fidel solo hay uno
Y esta agonizando. Para que haya otro Fidel, pasarán siglos.
Es corto de vista, quien quiere ver demasiado lejos, dejando
Los linderos de nuestras fronteras para ver la realidad de otros
Pueblos castigados por las injusticias
No se puede ir a al ONU a gritar consignas “arriba los pobres del mundo”
cuando aquí los pobres, como Fidel, agonizan
y dicen adiós al Gallo Pinto
y dicen adiós a la vida…


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